Domingo 9:15h de la mañana. Partimos rumbo a Manresa para disputar un duro encuentro, tanto a nivel físico como mental. Con diferencia al partido de ida, solo 13 valientes delfinas forman la convocatoria. Los nervios se palpaban en el ambiente. Empezamos el calentamiento en el vestuario debido al frío y la lluvia. El silencio que mantenían las chicas daba a entender el compromiso y sacrificio que necesitábamos para afrontar este duro match. Pitido inicial. El nerviosismo, la ansiedad y la falta de intensidad y de esquema de juego se hacen ver desde el comienzo de la primera parte. La posesión ofensiva creada por su ordenada y pesada delantera se vuelve en nuestra contra. Aunque plantamos cara en todo momento, las locales son las que marcan el ritmo del partido ya que son superiores en las formaciones estáticas y los rucks. Por otra parte, la poca profundidad y verticalidad de nuestras 3/4 tampoco ayudaba a tomar las riendas del partido y se reflejó en el marcador: 20-5 y suena el silbato. Agua, cinta, crema de calor y repasamos las cosas a mejorar. Animamos a nuestras guerreras para seguir dándolo todo en este gran día de RUGBY. “Ahora vamos a jugar a lo que nosotras queremos”. 40 minutos más y segunda oportunidad para seguir disfrutando. La mejor gestión del equipo, los placajes más contundentes y la poca intervención en los rucks hacen parar el ímpetu del Manresa en varias fases de su juego. Gracias a la paciencia en defensa y encontrar errores en su defensa, pudimos marcar la diferencia y casi igualar el marcador. Se vio un equipo motivado, el cual podía luchar ante cualquier rival. La parte más positiva y digna de admirar fue la “garra” y la actitud de no bajar los brazos de las sitgetanas. Final del partido con un merecido 30-15 en el marcador. Alegría para las locales por el gran trabajo realizado y para las 13 del delfín por disputar un partido de esas características. Pensar que de 80 minutos, jugamos solo 20. Ahí lo dejo. Gracias al Manresa, al árbitro y al público asistente. ¡¡¡A SEGUIR TRABAJANDO!!!