Volvía el rugby al sub16 después del parón de selecciones y nos esperaba un fin de semana a pleno rugby. Nuestro segundo equipo debía visitar Cornellà el sábado al mediodía y el equipo A recibía al decano del rugby en el campo de Santa Bárbara.

Tras un viernes repleto de nervios por bajas de último momento, nos íbamos a dormir con la certeza que seríamos 16 jugadores disponibles el sábado y 17 el domingo. Justos, muy justos pero es lo que hay cuando el staff se la juega para que haya 2 equipos y la mayoría pueda disfrutar de muchos minutos de juego.

El sábado amanecía con un sol espectacular y un calorcito que invitaba a querer estar al aire libre. Pasamos a buscar a los dos compañeros de Calafell que reforzarían el equipo y a la hora pactada nos encontrábamos todos en el club. Teníamos referencia de lo que nos encontraríamos ya que el equipo A se había enfrentado a este equipo en la primera fase. Y lo que esperábamos no fue lo que finalmente sucedió. Entramos con la premisa de hacer un buen partido y de tener el placaje por bandera. Habíamos tenido dos buenas semanas de entrenamiento practicando las situaciones de contacto y ruck y queríamos ver plasmado en el campo lo ensayado. Sabíamos que nos encontraríamos un equipo más pesado pero nosotros también contábamos con dos refuerzos veteranos para poner el equipo adelante. Y así fue como, con el liderazgo de estos, el trabajo de todos y el virtuosismo de uno que estaba iluminado fuimos decantando la balanza hacia nuestro lado. El partido empezó parejo, los equipos se medían en el centro del campo hasta que una buena acción de conjunto del equipo visitante abrió la lata. A partir de allí el partido fue un monólogo del Sitges. Es verdad que ellos perdieron un jugador temprano y jugaron mucha parte del partido con uno menos pero, así y todo, es de destacar la seriedad con la que jugaron nuestros chavales. Importante resaltar la actitud del equipo, la disputa en los puntos de encuentro y la intención de realizar lo practicado. El resultado es anecdótico, gracias al equipo local por no bajar los brazos y por brindarnos un excelente tercer tiempo. También gracias al árbitro, por su actitud dialogante y comprensiva.

El domingo era otra historia. El sol también brillaba y las ganas eran las mismas. Pero el rival era de una clase superior, ese al que todos queremos ganarle, por historia, tradición, cercanía… y también por alguna cosita más… Desde la entrada en calor se veía que los chicos tenían ganas de jugar, de salir a imponer su juego y de ganar. Una vez comenzado el partido ya se notó que las fuerzas eran dispares. El Sitges era superior y, para colmo de males para el equipo visitante, las situaciones de franco ataque que generaban eran contrarrestadas por una férrea defensa que recuperaba el balón y les marcaba puntos de contrataque.  Así las cosas, el equipo visitante no se rendía y lo seguía intentando de todas maneras pero la diferencia era mucha. En este caso el resultado también es anecdótico y cabe destacar la velocidad con la que limpiamos los rucks en diferentes pasajes del encuentro, la actitud para seguir presionando y esas ansias por marcar. De juego poco, ni bien ni mal, pero es comprensible… Agradecer al árbitro por su buena labor y el UES por su excelente comportamiento.

Ahora, a seguir trabajando martes y jueves!