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Después de una semana intensa en cuanto a entrenos, nos enfrentamos a Sant Boi en nuestra casa. Partido siempre esperado por todos los clubes por la dureza, organización y calidad colectiva de los santboianos.

22 delfines se presentan puntuales en el vestuario, con la dinámica de siempre…
Tensión en el ambiente, miradas perdidas y alguna cara de concentración hacían presente la esperanza de hacer un buen partido. Se reparten camisetas y salimos al campo para arrancar motores. Mucha seriedad, buenos gestos y ganas de balón escondían la ansiedad por empezar la batalla. La revisión, sorteo e indicaciones del árbitro, aceleraban el pulso de nuestros guerreros.
Pitido inicial y a las pocas fases de juego se intuía la dureza del “match”. El pack santboiano avanzaba con gran decisión intentando romper la defensa sitgetana, pero la buena labor y paciencia del 15 de Garraf, aún teniendo varios golpes en contra, hizo posible parar tremendo empuje. Un merecido 0-10 en el final de la primera parte, hacía prever un desenlace épico.
Media parte e indicaciones claras: trabajo sin balón e intensidad. Eran las claves para frenar la estampida. Suena de nuevo el silbato y sin tan siquiera pestañear, una sucesion de fases organizadas por parte de los sitgetanos dió sus frutos recortando la distancia en el marcador. Una marca de equipo, de esas que sientes tuyas aunque las vivas desde la grada o el banquillo.
Partido duro y apretado en los primeros compases de la segunda mitad, todo podía pasar. Cuando dos equipos son similares, la actitud, la condición física y la organización son los factores determinantes para ganar o perder el encuentro. Nos sumergimos ante el dinamismo en las fases de juego y la potencia de su pack para poco a poco difuminarnos y dejar de lado la garra necesaria para plantar cara hasta el final.

Final del “match” y aún teniendo gente tocada por la gran labor realizada, no fue suficiente. Los quince que salen al campo tienen que dejarse la piel y trabajar codo con codo dejando de lado los prejuicios.

Sabemos en qué punto estamos y a dónde queremos llegar, es cuestión de ganas y esfuerzo individual para lograr las metas conjuntas.
Gracias a Sant Boi, al árbitro y al público que nos arropó durante toda la jornada.