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Acabado la fase previa ahora arrancaba lo bonito, o eso pensé. La fase previa la habíamos superado sin problema alguno a nivel de resultados, pero dejando muchas incógnitas por lo que se refiere a sensaciones. Al igual que la semana pasada, los exámenes, y/o excusas varias afectarían la asistencia en los entrenos de la semana. Aun así, los entrenos eran positivos. Sabíamos contra quien nos enfrentamos, un equipo mucho más grande donde predomina el juego de delantera, y nos preparamos acorde.

Llega el día de partido. Los elegidos son Devon, Oliver C, Pierre, Zak, Bruno, Pedro, Pol R, Inma (C), Oliver A, Hugo P, Juan, Massimo, Luka, Aarón, Noah, Jan, Victor, Pol V, Max y Balta. Todos convocados a las 12:00. Aparentemente la palabra “todos” no significa lo que yo pensaba, uno incluso se perdió la charla del árbitro. Al final consiguen llegar todos (o casi todos). Las consignas muy simples… disciplina y compromiso, sobretodo sobre nuestra propia línea de marca. Arranca el partido y los inicios confirman todo lo que esperábamos. El CRUC jugando su juego de delantera y aprovechándose de cualquier falta de disciplina de nuestra parte. Aunque el CRUC va sumando puntos, los nuestros no pierden la cara del partido, sabemos que nuestra calidad acabará dominando hacia los últimos 15 minutos de cada parte. Pero como en toda gran tragedia, la historia no va según el guion. Primero el gran capitán se autolesiona intentando levantar la intensidad de sus compañeros. No me puedo permitir quedarme sin mi gran líder así que asumo el riesgo de jugar con uno menos mientras el capi se recupera con la ayuda de las mejores manos posibles. Cuando vuelve al campo todo sigue en regla, aunque seguimos dando demasiados golpes y regalando terreno. En demasiadas ocasiones se plantan a 5 metros de nuestra línea y sacan resultado. Ningún resultado mejor que el de provocar la roja directa de Noah sobre el minuto 28 (mira que te advertí!). A lo largo del partido indiscreciones sobre nuestra línea de marca provocan la amarilla de Aarón al final de la primera parte y de Pedro a falta de 10 minutos del final cuando la remontada aún era posible. Jugar 47 minutos con 14 y 20 minutos con 13 es complicado en las mejores de las circunstancias. Final de partido 26-45.

Derrota dura para digerir. Podemos hacer lo fácil, es decir culpar la derrota en las tácticas subterráneas del contrario, la permisibilidad del árbitro en algunos aspectos del juego, etc. Pero esto es RUGBY. Quizá es más productivo mirarnos en el espejo y fijarnos en otros aspectos. Cuando la convocatoria es a las 12:00, no es a las 12:15, 12:20 o cuando nos vaya bien. No esperamos hasta las 12:10 para informar que no estamos disponibles. No nos dejamos las botas o pantalones en casa. No nos damos cuenta de que nos falta un taco cuando el árbitro está haciendo revisión de botas. Todo esto interrumpe la preparación, cuando nos vamos a dar cuenta? Siendo advertidos, no entramos en el juego subterráneo, no lo dominamos porque en nuestro club (y sobretodo en mi equipo) nos negamos a enseñarlo, siempre saldremos perdiendo por falta de experiencia (y así lo prefiero, estamos aquí para jugar a rugby!). Todas las marcas del contrario fueron consecuencia directa de una falta de disciplina de nuestra parte. Y no dejemos de banda mi error imperdonable de no sincronizar el reloj con el del árbitro el cual provocó que los chicos estuvieron minutos esperando al árbitro antes del kick off (lo siento chicos, no volverá a pasar).

Compromiso, disciplina… 26-45 en nuestra casa. Lo podemos aceptar o nos podemos mirar a los ojos y crecer. Me llevo conmigo las lágrimas del gran capitán y su heredero, y la cara partida desde el minuto 5 de mi enorme animal. Depende de todos, yo no me voy a rendir y tengo la esperanza de que vosotros tampoco. Queda mucha liga y mucho que decir. Nos vemos “TODOS” lunes, martes y jueves chicos.

Visca R.C. Sitges.

David C.